The story of Plaza San Martín y la Torre Monumental, Retiro · 3 min · Español

El Corazón de Retiro: Un Viaje entre la Historia y la Elegancia Porteña

A narrated story about Plaza San Martín y la Torre Monumental, Retiro — press play, or read it below.

Listen to the story
3 min · narrated · free

In short: La plaza fue mercado de esclavos y sede de los Granaderos de San Martín. Alberga el monumento ecuestre al libertador, el edificio Kavanagh y el Cenotafio de Malvinas. Cruzando la calle está la Torre Monumental, regalo de la comunidad británica.

Avsha narrates a story about wherever you are — any street, in your language. Free to start, no account.

Embed this story on your site

One line, any page — the player links back here. Or paste this page’s URL into WordPress, Ghost or Notion and it embeds itself.

All the ways to embed →

The story

Hola, soy Avsha. Bienvenidos a uno de los rincones más sofisticados y cargados de historia de Buenos Aires. Nos encontramos en la Plaza San Martín, un lugar donde la ciudad parece elevarse sobre su propio pasado.

Si miran a su alrededor, notarán que estamos en una barranca natural. Hace siglos, este terreno era el borde mismo del Río de la Plata, antes de que los rellenos ganaran terreno al agua. Este sitio tiene una memoria densa.

Antes de ser este jardín elegante, aquí funcionó un mercado de esclavos y, más tarde, la Plaza de Toros de la ciudad. Pero todo cambió cuando el General José de San Martín, el libertador de Argentina, Chile y Perú, instaló aquí sus cuarteles para entrenar a los Granaderos a Caballo. Por eso, en el punto más alto de la plaza, verán su imponente monumento ecuestre, una figura de bronce que parece custodiar el horizonte.

Si giran un poco, sus ojos se toparán con el edificio Kavanagh, esa mole de hormigón que parece la proa de un barco gigante. Cuando se terminó en 1936, era el rascacielos más alto de Sudamérica. Dice la leyenda que fue una venganza de amor: Corina Kavanagh lo mandó construir para tapar la vista de la iglesia del Santísimo Sacramento a la familia Anchorena, quienes se oponían a su romance con uno de sus hijos.

Justo al lado, el Palacio San Martín, hoy sede de la Cancillería, nos recuerda por qué a Buenos Aires se la llamó la París del Sur. Caminando hacia la zona baja, el ambiente se vuelve solemne frente al Cenotafio a los Caídos en Malvinas. Es un muro de granito negro donde los nombres de los soldados nos invitan a un momento de silencio y respeto.

Ahora, crucemos la calle hacia la Plaza Fuerza Aérea Argentina. Allí se alza, imponente, la Torre Monumental. Muchos todavía la llaman la Torre de los Ingleses, ya que fue un regalo de la comunidad británica para el centenario de la Revolución de Mayo.

Sus ladrillos rojos y su estilo renacentista contrastan con el ajetreo de las estaciones de tren cercanas. Fíjense en los detalles: en su base verán el escudo británico y el argentino, entrelazados. Su reloj, una réplica a menor escala del Big Ben, marca el ritmo de Retiro desde hace más de un siglo.

Tras la guerra de 1982, su nombre cambió, pero su elegancia sigue siendo un punto de referencia ineludible. Disfruten de la brisa, del aroma de los palos borrachos y jacarandás, y dejen que el espíritu de Buenos Aires, entre lo antiguo y lo moderno, los envuelva.

That was Plaza San Martín y la Torre Monumental, Retiro. Avsha tells a story like this about wherever you are — any street, in your language.

Free to start, no account.

This story in other languages