The story
Bienvenidos a este oasis de serenidad. Soy Avsha, y hoy te guiaré por uno de los rincones más queridos de San Miguel de Allende. Te encuentras ahora mismo en la intersección de las calles Aldama y Diezmo Viejo, justo en la entrada del Parque Benito Juárez.
Si miras a tu alrededor, notarás que el bullicio del centro histórico comienza a desvanecerse, reemplazado por el susurro de las hojas y el canto de los pájaros que han hecho de este lugar su hogar. Este parque no es solo un jardín; es el pulmón de la ciudad. Fue fundado a principios del siglo veinte, específicamente en 1904, bajo una fuerte influencia de los jardines franceses que estaban tan de moda durante el periodo del Porfiriato.
Antes de ser este espacio público, estas tierras eran ricas huertas repletas de árboles frutales. Al caminar por sus senderos empedrados, todavía puedes sentir esa herencia en los gigantescos ejemplares de chirimoyos, nogales y pacanos que nos regalan una sombra generosa, ideal para escapar del intenso sol de Guanajuato. A medida que avanzamos hacia el interior, notarás que el diseño es geométrico y elegante.
Los caminos serpentean entre parterres cuidados y fuentes de cantera que añaden una melodía constante de agua fluyendo. Te invito a que busques el puente de piedra que cruza el pequeño arroyo que corre por aquí. Es un lugar favorito para los artistas locales que vienen con sus caballetes a intentar capturar la luz filtrada por las jacarandas.
San Miguel es famoso por su comunidad artística, y el Parque Juárez es su galería al aire libre más vibrante. Si sigues caminando hacia la parte baja, encontrarás las canchas de básquetbol y el área de juegos, donde las familias sanmiguelenses se reúnen cada fin de semana. Aquí, el tiempo parece detenerse de una forma distinta.
No es raro ver a parejas de ancianos descansando en los bancos de hierro forjado o a jóvenes leyendo bajo los laureles de la India. Un dato curioso que pocos notan es que este parque es el punto de partida de muchas tradiciones locales. Desde aquí suelen salir los convites de locos o las procesiones que llenan de color las calles hacia la Parroquia de San Miguel Arcángel.
Tómate un momento, respira profundamente el aroma a tierra mojada y jazmines. Deja que la paz de este refugio te envuelva antes de continuar tu camino hacia el histórico barrio del Chorro, que se encuentra a solo unos pasos de la salida sur. El Parque Benito Juárez no es solo un destino, es una pausa necesaria para el alma en tu viaje por esta ciudad mágica.
Disfruta de tu caminata.