The story
Bienvenidos. Soy Avsha, y hoy vamos a recorrer uno de los rincones más vibrantes y cargados de historia de la Ciudad de México. Estamos detenidos justo en la intersección de la Avenida Sonora y la calle Parque España, en el límite exacto donde la colonia Condesa se abraza con la Roma Norte.
Detente un momento y respira. Si vienes del bullicio de la avenida, notarás cómo la temperatura baja un par de grados y el sonido del tráfico es devorado por el denso follaje de los fresnos, sauces y jacarandas que nos rodean. Este parque no nació por accidente.
Se inauguró en 1921 para conmemorar el centenario de la consumación de la Independencia de México. Pero lo curioso es su nombre: Parque España. Fue un gesto de fraternidad hacia la comunidad española en un momento en que México buscaba consolidar su identidad cosmopolita.
Antes de ser este pulmón verde, este suelo vibraba con el galope de caballos, pues formaba parte del antiguo Hipódromo de la Condesa. Si caminas por las calles circundantes, notarás que tienen curvas suaves; esa es la herencia de la pista de carreras que solía rodear esta zona. Caminemos ahora hacia el centro del parque.
Verás una estructura que domina el paisaje: el Monumento a Lázaro Cárdenas. No es una estatua convencional. Es una mano gigante, abierta, extendida hacia el cielo.
Fue erigida para agradecer al presidente Cárdenas por dar refugio a miles de exiliados españoles que huían de la Guerra Civil en los años treinta. Es un símbolo de asilo y humanidad que le da al parque su alma política y social. A medida que avanzas por los senderos empedrados, notarás que el Parque España tiene una personalidad muy distinta a su vecino, el Parque México.
Aquí la atmósfera es más íntima, casi bohemia. Fíjate en las luminarias de estilo Art Déco que bordean los caminos; son testigos de la elegancia de los años veinte, cuando la Condesa era el epicentro del lujo moderno. Mira a tu alrededor y verás la vida cotidiana de este barrio: los famosos paseadores de perros con sus grupos disciplinados, los lectores que se refugian en la pequeña Biblioteca Infantil y Juvenil, y los deportistas que aprovechan cada centímetro de sombra.
No es raro encontrarse con músicos ensayando entre los árboles o parejas compartiendo un café traído de alguna de las barras de especialidad cercanas. El Parque España es el equilibrio perfecto entre la nostalgia de un México que quería ser moderno y la energía de una ciudad que nunca duerme. Disfruta de tu caminata, deja que el verde te envuelva y recuerda que, bajo tus pies, alguna vez corrieron los caballos más veloces de la ciudad.
Ahora, el tiempo aquí parece ir mucho más despacio. Disfruta el resto de tu recorrido.