The story of La Catrina · 3 min · Español

La Catrina — la calavera elegante que empezó como una burla política

A narrated story about La Catrina — press play, or read it below.

Listen to the story
3 min · narrated · free

In short: Surgió como una burla política de José Guadalupe Posada llamada "La Calavera Garbancera" contra quienes negaban sus raíces indígenas. Décadas después, Diego Rivera la vistió con elegancia y la nombró La Catrina, convirtiéndola en un símbolo de identidad y orgullo mexicano.

Avsha narrates a story about wherever you are — any street, in your language. Free to start, no account.

Embed this story on your site

One line, any page — the player links back here. Or paste this page’s URL into WordPress, Ghost or Notion and it embeds itself.

All the ways to embed →

The story

Bienvenidos a la calle de García Vigil, uno de los ejes más hermosos y vibrantes de nuestra querida Oaxaca. Mientras caminamos sobre estas piedras de cantera verde, bajo la sombra de los balcones coloniales, les invito a detenerse un momento frente a los escaparates de las tiendas de artesanías. Seguramente, sus ojos ya se han cruzado con ella: una figura esbelta, de huesos blancos y pulidos, ataviada con un sombrero de ala ancha y plumas exóticas.

Es La Catrina, la dama de la muerte que hoy es símbolo de orgullo mexicano, pero cuya historia comenzó no como un homenaje, sino como una crítica feroz y una burla política. Para entender su origen, debemos viajar en el tiempo a finales del siglo diecinueve, durante el largo mandato de Porfirio Díaz, un oaxaqueño que, paradójicamente, amaba la sofisticación francesa. En aquel entonces, el caricaturista José Guadalupe Posada creó un grabado en metal al que llamó La Calavera Garbancera.

No tenía ropa, solo un sombrero pomposo. ¿Por qué garbancera? Porque así se les decía a las personas de sangre indígena que pretendían ser europeas, negando sus propias raíces y su cultura.

Era una burla hacia aquellos que, aun teniendo hambre, querían aparentar una riqueza y un estatus que no poseían. Posada decía con ironía que la muerte es democrática, porque a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera. Caminando por García Vigil, cerca de donde el sol golpea las fachadas históricas, es fácil imaginar esa época de contrastes profundos.

Fue décadas después cuando el gran muralista Diego Rivera la tomó de la mano de Posada, la vistió con una estola de plumas que recordaba a Quetzalcóatl y le dio su nombre definitivo: La Catrina, el término que se usaba para designar a los hombres y mujeres elegantes y bien vestidos de la aristocracia. Hoy, aquí en Oaxaca, La Catrina ha trascendido la sátira para convertirse en la reina de nuestras comparsas. Durante el Día de Muertos, esta calle se llena de versiones vivientes de ella, con rostros pintados con un detalle asombroso que mezcla lo macabro con lo divino.

Al verla en las manos de nuestros maestros artesanos, ya sea en barro negro o en coloridos alebrijes, recuerden que esa sonrisa eterna de la calavera es un recordatorio de nuestra humildad y, al mismo tiempo, de nuestra rebeldía. La Catrina nos enseña que, en este suelo oaxaqueño, la muerte no se teme, se celebra, se viste de gala y se saca a pasear por las calles de cantera. Sigan disfrutando de su camino hacia el templo de Santo Domingo, y dejen que la mirada vacía pero alegre de la Catrina les acompañe en su recorrido.

That was La Catrina. Avsha tells a story like this about wherever you are — any street, in your language.

Free to start, no account.

This story in other languages