The story of Plaza de la Corredera, Córdoba, Spain · 3 min · Español

La Plaza de la Corredera: El Corazón Vibrante de Córdoba

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The story

Bienvenido a uno de los rincones más sorprendentes y llenos de vida de Córdoba. Si acabas de llegar desde las estrechas y sombrías callejuelas del casco histórico, lo primero que notarás es una increíble sensación de amplitud. Detente un momento en el centro de este gran rectángulo y deja que tus ojos recorran las fachadas de color ocre y rojo tierra.

Estás en la Plaza de la Corredera, la única plaza mayor cuadrangular de toda Andalucía, un espacio que ha sido el escenario de la historia cordobesa desde hace casi dos mil años. Bajo tus pies, mucho antes de que existieran estos arcos, se encontraba parte del gran Circo Romano. De hecho, cuando se realizaron excavaciones en esta zona, se descubrieron mosaicos impresionantes que hoy puedes ver en el Alcázar de los Reyes Cristianos.

Pero el diseño que ves ahora, con sus simetrías y soportales, nació a finales del siglo diecisiete de la mano del arquitecto Antonio Ramos Valdés. Su nombre, la Corredera, no es casualidad. Durante siglos, este fue el lugar donde se “corrían” los toros.

Imagina los balcones que te rodean repletos de gente noble y curiosos, vitoreando mientras los jinetes demostraban su destreza. Pero la plaza también tiene un pasado más oscuro; aquí se celebraron los autos de fe de la Inquisición y ejecuciones públicas. Si miras hacia el edificio que hoy alberga el mercado y el centro cívico, conocido como la Cárcel o Casa de Corregidor, estarás viendo lo que fue una prisión y, más tarde, una fábrica de sombreros.

Fíjate ahora en un detalle curioso: no todos los edificios de la plaza son iguales. Hay una casa que rompe la armonía de los arcos, la Casa de Doña Ana Jacinto. Se cuenta que ella se negó a que derribaran su vivienda original cuando se remodeló la plaza, y por eso hoy vemos ese pequeño desajuste arquitectónico como un símbolo de la cabezonería y el orgullo local.

Hoy, la Corredera ha cambiado los toros y los castigos por algo mucho más alegre. Es el lugar de encuentro preferido de los cordobeses. Por las mañanas, el aroma a fruta fresca y pescado inunda el ambiente gracias al Mercado de Abastos.

Los sábados, el rastro llena la plaza de antigüedades y baratijas. Y cuando el sol empieza a caer, las terrazas se llenan de risas y del sonido de las copas. No puedes irte sin sentarte en uno de estos soportales para probar un salmorejo cordobés o unas berenjenas con miel mientras observas el ir y venir de la gente.

En la Corredera, el tiempo parece detenerse para recordarte que la vida, como esta plaza, está hecha para ser compartida. Disfruta de tu paseo por este salón al aire libre.

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