The story of Palacio Longoria, Calle Fernando VI 4, Madrid · 3 min · Español

Palacio Longoria: El Capricho Modernista en el Corazón de Madrid

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The story

Bienvenidos a uno de los rincones más singulares y visualmente impactantes de toda la capital. Al deteneros aquí, en la esquina de la calle Fernando VI con la calle Pelayo, es muy probable que sintáis que habéis abandonado Madrid por un instante para aparecer en el centro de Bruselas o en la Barcelona de Gaudí. Ante vosotros se alza el Palacio Longoria, una joya que rompe de forma espectacular con la sobriedad y las líneas rectas del Madrid tradicional.

Observad con calma su fachada. ¿No os parece que el edificio ha sido esculpido en lugar de construido? Da la sensación de estar hecho de un material maleable, como si fuera nata montada o cera derretida.

Esta obra maestra es el ejemplo más puro y brillante de la arquitectura modernista o Art Nouveau en Madrid. Fue diseñado entre 1902 y 1904 por el arquitecto José Grases Riera, quien recibió el encargo del banquero Javier González Longoria para crear tanto su residencia familiar como las oficinas de su negocio bancario. En aquel entonces, la alta sociedad madrileña era arquitectónicamente muy conservadora.

Por eso, este palacio fue recibido con gran asombro y, en algunos casos, con algo de escepticismo. Fijaos en la libertad total de sus formas. No hay esquinas duras, solo curvas sinuosas que parecen fluir de una planta a otra.

La decoración es un homenaje constante a la naturaleza: veréis guirnaldas de flores, motivos vegetales que trepan por los muros y figuras femeninas que emergen de la piedra con una elegancia etérea. El punto más icónico es, sin duda, la rotonda de la esquina, coronada por una cúpula que parece un capullo a punto de florecer. Aunque hoy no podemos entrar libremente por ser una oficina privada, tras esos muros se esconde una de las escaleras más bellas de España: una estructura circular de mármol y bronce iluminada por una claraboya de cristales de colores que baña el interior con una luz mágica.

Desde 1950, este palacio es la sede de la Sociedad General de Autores y Editores, la SGAE. Resulta muy apropiado que un edificio nacido de una imaginación tan desbordante sea hoy el refugio de los creadores y artistas del país. Antes de seguir vuestro camino, os invito a dar un paso atrás y apreciar cómo el Palacio Longoria desafía la gravedad y la tradición.

Es un recordatorio de un Madrid que, a principios del siglo veinte, se atrevió a soñar con la modernidad europea. Cuando estéis listos, continuad por la calle Fernando VI, pero guardad en vuestra retina estas formas orgánicas que parecen tener vida propia.

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