The story
Bienvenidos a uno de los rincones más vibrantes y sabrosos de Madrid. Te encuentras en la calle Augusto Figueroa, número 24, justo frente a la imponente fachada de ladrillo oscuro y líneas contemporáneas del Mercado de San Antón. Si cierras los ojos un segundo, podrás notar cómo el bullicio de Chueca se mezcla aquí con el aroma a café recién tostado y pan horneado.
Este edificio que ves hoy es una maravilla de la arquitectura moderna, inaugurada en 2011, pero la historia de este lugar se remonta mucho tiempo atrás. El mercado original nació en 1945, en una época en la que Madrid todavía se recuperaba de la posguerra. En aquel entonces, San Antón era un mercado de abastos tradicional, un sitio de suelos de serrín donde los vecinos del barrio venían a por sus raciones diarias de legumbres y carne.
El nombre le viene de la cercana Iglesia de San Antón, famosa porque cada 17 de enero se forman colas interminables para bendecir a las mascotas. Al entrar, notarás que este no es un mercado cualquiera. A medida que avanzas por la planta baja, verás que se ha mantenido el espíritu del comercio de cercanía, pero con un toque de elegancia.
Aquí los puestos de frutas parecen bodegones de arte y las pescaderías exhiben lo mejor del Cantábrico como si fueran joyas. Pero San Antón supo adaptarse a la transformación de Chueca, que pasó de ser un barrio humilde a convertirse en el epicentro de la vanguardia, la libertad y el movimiento LGTBIQ+ en España. Si subimos a la segunda planta, el ambiente cambia.
Entramos en el terreno del show-cooking y la gastronomía internacional. Es un festín para los sentidos. Puedes viajar de Japón a Italia, o de México a las tabernas castizas madrileñas, sin salir del edificio.
Es el lugar perfecto para ver y ser visto, donde la diversidad del barrio se siente en cada mesa compartida. Pero el verdadero tesoro nos espera arriba del todo. Sube a la tercera planta y sal a la terraza de La Cocina de San Antón.
Desde aquí, las vistas de los tejados de Madrid son sencillamente mágicas. Un detalle fascinante de este restaurante es su concepto de Cooking, donde puedes comprar un producto de calidad en los puestos de abajo y ellos te lo cocinan a tu gusto aquí arriba. Antes de seguir tu camino, fíjate en la sostenibilidad del edificio.
El mercado utiliza energía solar y un sistema de recuperación de calor que lo convierte en uno de los más ecológicos de la ciudad. El Mercado de San Antón no es solo un lugar para comer; es un monumento a la evolución de Madrid, un puente entre el pasado tradicional y un futuro cosmopolita. Disfruta del ambiente, respira el aire de Chueca y déjate llevar por el sabor de la capital.