The story
Detente un momento en el centro de esta plazuela y deja que tus ojos recorran la fachada blanca del Templo de San Roque. Escucha el eco de tus propios pasos sobre la piedra. Estás pisando el escenario más importante de Guanajuato, aunque no veas telones ni grandes butacas aterciopeladas.
Aquí, bajo la luz de estos mismos faroles, ocurrió algo que cambió la historia cultural de todo un continente. Imagínate por un segundo que es una noche fresca de febrero en 1953. No hay grandes escenarios móviles ni reflectores de alta tecnología.
En su lugar, un grupo de estudiantes de la Universidad de Guanajuato, guiados por el genio y la visión del maestro Enrique Ruelas, se apropian de este espacio público. Su intención era sencilla pero revolucionaria para la época: sacar el teatro de los recintos cerrados y elitistas para devolverlo al pueblo, tal como se hacía en los tiempos de Miguel de Cervantes Saavedra. Aquellas primeras funciones de los Entremeses Cervantinos eran totalmente gratuitas.
Los vecinos de estas casas que hoy te rodean se asomaban por sus balcones para ver a los jóvenes actores representar las picardías de Sancho Panza o las locuras del Quijote. La Plazuela de San Roque, con su sobria arquitectura barroca y sus desniveles naturales, se convirtió en la escenografía perfecta. No necesitaban cartón piedra; las paredes de la iglesia y las puertas de madera de los alrededores eran el marco real y vivo para las historias del Siglo de Oro español.
Lo que comenzó como una tradición local de estudiantes apasionados creció de manera orgánica y poderosa. La fama de estas representaciones al aire libre corrió como la pólvora, atrayendo a visitantes de todo México. Fue tal el éxito y la identidad que cobraron estos Entremeses que, para el año de 1972, se decidió formalizar la celebración creando lo que hoy conocemos como el Festival Internacional Cervantino.
Lo que hoy es el evento cultural más grande de Iberoamérica, donde se presentan orquestas sinfónicas de Europa, compañías de danza de Asia y lo mejor del arte contemporáneo mundial, nació exactamente aquí, entre estas piedras y el entusiasmo de un puñado de jóvenes que solo querían jugar a ser otros bajo las estrellas. Al mirar hacia la cruz que preside la plaza, recuerda que el Teatro Universitario sigue presentándose aquí cada año, manteniendo viva la llama original desde hace más de siete décadas. Guanajuato es la Capital Cervantina de América no por un decreto burocrático, sino por el sudor y la voz de quienes decidieron que el arte debía respirar el mismo aire que el transeúnte.
Antes de seguir tu camino hacia los callejones cercanos, cierra los ojos un instante y trata de escuchar el sonido de las risas y los aplausos que habitan en los muros de San Roque.