The story of El eco del circo y las garzas en · 3 min · Español

El eco del circo y las garzas en Colima

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The story

Bienvenidos a la calle Colima, una de las arterias más elegantes y magnéticas de la colonia Roma Norte. Al caminar por aquí, bajo la sombra de los frondosos árboles que parecen formar un túnel verde, estamos recorriendo no solo una calle, sino el sueño de un visionario que cambió para siempre el rostro de la Ciudad de México. Detengan su paso un momento y observen las fachadas que nos rodean.

Notarán una mezcla fascinante de estilos: desde el art nouveau hasta el neoclásico, pasando por el ecléctico porfiriano. Pero, ¿sabían que el origen de esta colonia está ligado íntimamente al mundo del espectáculo? A finales del siglo diecinueve, un empresario circense llamado Edward Orrin, dueño del famosísimo Circo Orrin, decidió transformar estos antiguos terrenos agrícolas en una zona residencial moderna.

Por eso, si se preguntan por qué las calles de la Roma tienen nombres de estados mexicanos, la respuesta está en los aplausos y en el aserrín de la pista. Orrin nombró cada calle en honor a los lugares donde su circo había tenido más éxito durante sus giras. Colima fue uno de esos destinos triunfales, y hoy caminamos sobre el rastro de aquella alegría itinerante.

Pero la historia de esta calle también tiene un aire de ligereza y libertad, como el vuelo de las garzas que alguna vez habitaron los antiguos canales y humedales de esta zona antes de que la ciudad la reclamara. Antes de ser la sofisticada Roma, este lugar era el Potrero de la Romita. Hoy, esa gracia natural se traduce en la arquitectura.

Observen los detalles en las cornisas, los remates de yesería y los balcones de hierro forjado; hay una delicadeza en estas estructuras que recuerda la elegancia de aquellas aves. Al llegar a la esquina con la calle de Orizaba, se toparán con la imponente Casa Universitaria del Libro. Este edificio, con su cantera rosa y sus ventanales señoriales, es un sobreviviente del tiempo.

Originalmente fue la residencia de la familia de un acaudalado empresario minero, y hoy es un santuario para las letras y la academia. Imaginen los carruajes deteniéndose aquí hace un siglo, mientras el eco de los tambores del circo de Orrin aún resonaba a lo lejos. Colima es también el corazón latente del arte contemporáneo.

A medida que avanzamos, pasamos frente a espacios como la Galería OMR, que han transformado antiguas casonas en templos de la vanguardia. Es una calle que susurra historias de esplendor, resistió con dignidad el sismo de 1985 y floreció de nuevo hasta convertirse en el epicentro del diseño y la gastronomía que vemos hoy. Disfruten el ritmo pausado de este recorrido.

Aspiren el aroma del café recién tostado, escuchen el murmullo de las hojas y dejen que el eco de aquel circo legendario y la elegancia de las garzas invisibles los guíen por este museo vivo llamado Colima.

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