The story of Edificio Balmori · 3 min · Español

El Edificio Balmori: Alma y Corazón de la Roma

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The story

Detente un momento en la intersección de Álvaro Obregón y la calle Orizaba. Eleva la vista hacia esa imponente esquina redondeada que domina el paisaje. Estás frente al Edificio Balmori, el guardián de piedra y elegancia que, desde 1922, define la identidad de la colonia Roma Norte.

Al contemplar su fachada blanca, es fácil transportarse a una época en la que la Ciudad de México buscaba parecerse a las grandes capitales europeas, especialmente a París. Este edificio, diseñado por el arquitecto Ignacio Capilla, es un ejemplo magistral del estilo ecléctico con fuertes influencias del Beaux-Arts francés. Observa los balcones de hierro forjado, las columnas que rinden homenaje al mundo clásico y esa característica esquina en pan coupé, diseñada para suavizar el cruce de las calles y dar una sensación de apertura monumental.

En sus primeros años, el Balmori no era solo un bloque de departamentos y locales; era el epicentro de la vida social. Aquí se encontraba el legendario Cine Balmori, un recinto con capacidad para casi dos mil personas donde las familias de la aristocracia porfiriana y la nueva burguesía posrevolucionaria se reunían para soñar frente a la pantalla grande. Sin embargo, la historia del Balmori es también una historia de supervivencia.

Tras el devastador terremoto de 1985, el edificio quedó herido y la colonia Roma comenzó un periodo de abandono. A principios de los años noventa, el inmueble estuvo a punto de ser demolido para construir un centro comercial moderno. Imagina por un segundo este paisaje sin esta estructura; la Roma habría perdido su esencia.

Fue gracias a la movilización de vecinos y artistas, agrupados en el Patronato Roma, que se logró rescatar y restaurar esta joya, marcando el inicio del renacimiento cultural que hoy disfrutamos en la zona. Al caminar junto a sus muros, fíjate en el contraste entre el pasado y el presente. Lo que antes era un cine, hoy alberga galerías de arte, librerías y boutiques que conviven con la vibrante oferta gastronómica de sus plantas bajas.

El Balmori es un organismo vivo que respira la modernidad de la CDMX sin olvidar su linaje. Mientras rodeas el edificio, deja que el murmullo de la avenida Álvaro Obregón te envuelva. Estás pisando un suelo que ha visto pasar un siglo de transformaciones, desde los carruajes elegantes hasta las bicicletas de hoy.

El Edificio Balmori no es solo arquitectura; es el recordatorio de que la belleza y la historia, cuando se defienden con pasión, pueden triunfar sobre el olvido. Sigue caminando, disfruta de la sombra de los fresnos de la avenida y permite que este gigante blanco sea tu brújula en el corazón de la Roma.

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