The story
Bienvenidos a Palermo Soho. Soy Avsha, y hoy vamos a caminar por una calle que es, en realidad, un portal entre dos mundos. Se encuentra usted en la calle Jorge Luis Borges.
Si mira hacia abajo, verá los adoquines que aún resisten el paso del tiempo, y si levanta la vista, encontrará la sombra de los plátanos que parecen susurrar versos antiguos. Esta calle no siempre se llamó así. Durante gran parte de la historia de Buenos Aires, fue la calle Serrano.
Pero en el año 1996, la ciudad decidió rendirle el máximo tributo a su escritor más universal, renombrando este tramo en su honor. Y es que Palermo no se puede entender sin Borges, ni Borges sin Palermo. Para el joven "Georgie", como lo llamaba su familia, este barrio no era el centro del diseño y la gastronomía que vemos hoy.
A principios del siglo veinte, esto era el "arrabal", el borde difuso donde la ciudad se perdía en el campo. Camine un poco hacia la numeración del dos mil cien. Aquí, cerca de la intersección con la calle Guatemala, se encontraba la casa de la infancia del escritor.
En aquellos años, Palermo era un barrio de cuchilleros, de guapos y de duelos al atardecer. Borges, un niño de anteojos que vivía refugiado en la inmensa biblioteca de su padre, miraba con fascinación y cierto temor ese mundo de coraje y peligro que luego inmortalizaría en sus cuentos. Él decía que Palermo era una "mitología de puñales", un laberinto de patios con aljibes y paredes rosadas.
A medida que avanza hacia la Plaza Cortázar, conocida por todos como Plaza Serrano, notará cómo el pasado literario convive con el presente vibrante. Mire las fachadas: muchas de las antiguas casas de chorizo, típicas de la arquitectura porteña, se han transformado en galerías de arte y boutiques exclusivas. Los murales de street art que decoran las paredes laterales son el nuevo lenguaje de este barrio, pero si presta atención, sentirá que la esencia de la Buenos Aires de mil ochocientos noventa todavía late bajo el asfalto.
Al llegar a la plaza, deténgase un momento. Este es el corazón geográfico de Palermo Soho. Es irónico y hermoso que la calle Borges desemboque en un espacio que muchos asocian con Julio Cortázar, uniendo así a los dos pilares de la literatura argentina.
Aquí, entre el aroma del café recién tostado y el murmullo de los viajeros, uno puede imaginar a Borges caminando con su bastón, buscando la entrada a uno de sus laberintos infinitos. Siga caminando, disfrute del ritmo de las veredas y recuerde que, en esta calle, cada esquina es una página de un libro que nunca termina de escribirse. Palermo ha cambiado, pero mientras queden estos adoquines y esta luz dorada de la tarde, el espíritu del hombre que soñó la ciudad seguirá caminando a su lado.