The story
Bienvenidos a la Primera Calle Oriente. Al caminar sobre este empedrado irregular, sienta el pulso de Antigua Guatemala. Esta calle no es solo un camino, es un puente hacia el pasado que nos conduce a uno de los monumentos más singulares de la ciudad.
A su derecha, las fachadas coloniales conservan ese tono ocre y rosado que parece encenderse cuando el sol de la tarde golpea los muros. Deténgase un momento y respire el aire fresco que baja del Volcán de Agua, mientras el sonido de sus pasos resuena contra las paredes centenarias. Nos acercamos al Convento de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, conocido por todos como Las Capuchinas.
Inaugurado en 1736, este fue el último convento femenino en establecerse en la capital del Reino de Guatemala. Fue diseñado por el arquitecto mayor Diego de Porres, y su historia es única: a diferencia de otros conventos, las monjas capuchinas no exigían una dote para ingresar, lo que permitía que mujeres sin recursos pero con vocación pudieran dedicar su vida a la fe. Lo que hace que este lugar sea verdaderamente extraordinario se encuentra en su interior, pero es visible desde esta esquina.
Hablo de la famosa Torre del Retiro. Mientras otros edificios de la ciudad sucumbieron ante la furia de la tierra, esta estructura circular ha desafiado tres siglos de terremotos. Imagínela como un patio circular rodeado por dieciocho celdas minúsculas, cada una con su propio baño y un sistema de ventilación avanzado para su época.
Eran espacios de oración y silencio absoluto, dispuestos en forma de anillo, una disposición arquitectónica que no existe en ninguna otra parte del continente americano. Es fascinante pensar que, cuando el gran terremoto de Santa Marta en 1773 redujo a escombros gran parte de la ciudad, esta torre permaneció en pie, firme, como si la fe y la piedra se hubieran fundido en una sola armadura. Al observar la robustez de sus columnas y la curva perfecta de sus arcos, entenderá por qué Antigua es considerada un testimonio de resiliencia.
Al continuar su paseo por la Primera Calle Oriente, fíjese en los detalles: los faroles de hierro forjado, las buganvilias que asoman sobre los muros y la paz que reina en este sector, un poco más alejado del bullicio de la plaza central. Aquí, el silencio cuenta historias de devoción y de una arquitectura que se negó a caer. Disfrute de la sombra de estos muros y deje que el espíritu de las Capuchinas le acompañe en su recorrido por la ciudad de las perpetuas rosas.