The story
Detente por un momento y respira profundamente. Estás al final del emblemático Paseo de la Presa, en un rincón donde el bullicio de las callejoneadas y el tráfico del centro de Guanajuato parecen quedar suspendidos en el tiempo. Bienvenido a la Presa de San Renovato, un espejo de agua que no solo es una proeza de la ingeniería decimonónica, sino el corazón recreativo de nuestra ciudad.
Mientras caminas por la orilla, nota cómo el paisaje cambia. Dejamos atrás las imponentes mansiones de finales del siglo diecinueve para encontrarnos con un entorno donde la naturaleza y la mano del hombre han creado una armonía perfecta. San Renovato fue construida entre 1838 y 1852, concebida originalmente como un vaso de captación adicional para ayudar a la vecina Presa de la Olla, que ya no era suficiente para abastecer y proteger a la ciudad de las inundaciones.
Si miras hacia el centro del parque, verás uno de los símbolos más curiosos de este lugar: el pequeño faro. Te preguntarás, ¿un faro en una ciudad montañosa y sin mar? Aunque su función no es guiar barcos, este faro de cantera se ha convertido en un ícono romántico de Guanajuato, recordándonos la importancia vital que el agua tiene para nuestra supervivencia en esta cuenca minera.
A unos pasos de allí, entre el follaje de los eucaliptos y los sauces, se encuentra la escultura de "La Sibila de Cumas". Esta figura de bronce, envuelta en un aire de misterio antiguo, es una copia de la famosa obra que reside en el Museo del Louvre. Su presencia aquí, rodeada de jardines, le otorga a San Renovato un toque de elegancia europea, muy al gusto de la época en que Guanajuato florecía como una de las ciudades más ricas del mundo gracias a la plata.
Este lugar es el escenario preferido de las familias guanajuatenses. Observa a los patos nadando tranquilamente y a la gente disfrutando de una caminata bajo la sombra. Si tienes suerte de estar aquí un lunes de julio, vivirás la tradición de la Apertura de la Presa, una fiesta que celebra la limpieza de los canales donde el agua corre con fuerza, un ritual que une a todo el pueblo en un grito de alegría.
Te invito a que sigas rodeando la presa. Siente la brisa fresca que baja de los cerros cercanos, como el de la Bufa, que vigila este valle desde las alturas. La Presa de San Renovato no es solo un depósito de agua; es un recordatorio de que, incluso en una ciudad tallada en piedra y túneles, siempre hay un espacio para la calma, el reflejo y el encuentro.
Disfruta de tu caminata por este santuario de paz.