The story of Plaza de Santa Cruz y la Cruz de · 3 min · Español

El Corazón Forjado del Barrio de Santa Cruz

A narrated story about Plaza de Santa Cruz y la Cruz de — press play, or read it below.

Avsha narrates a story about wherever you are — any street, in your language. Free to start, no account.

The story

Bienvenidos a la Plaza de Santa Cruz, un rincón donde el tiempo parece haberse detenido entre el aroma del azahar y el susurro de la historia. Si te detienes un momento y cierras los ojos, podrías imaginar el eco de las campanas que alguna vez sonaron aquí mismo. Y es que, aunque hoy veas una plaza abierta y luminosa, lo que tienes bajo tus pies es tierra sagrada.

En este mismo lugar se alzaba la antigua Iglesia de Santa Cruz, una de las parroquias más antiguas de Sevilla. Sin embargo, durante la ocupación napoleónica en 1811, los franceses decidieron derribarla para crear este espacio abierto. Pero lo más fascinante no es lo que se llevó la piqueta, sino lo que quedó.

En algún punto incierto bajo este suelo, descansan los restos del gran maestro del barroco sevillano, Bartolomé Esteban Murillo. El pintor, que vivió muy cerca de aquí, pidió ser enterrado en la iglesia que tanto amaba. Aunque su tumba se perdió tras la demolición, una placa en la pared nos recuerda que este jardín es, en realidad, el mausoleo más hermoso que un artista podría desear.

Ahora, dirige tu mirada hacia el centro de la plaza. Allí se alza, imponente, la Cruz de la Cerrajería. Es, sin duda, la obra cumbre del hierro forjado sevillano.

Fue creada en 1692 por el maestro Sebastián Conde, pero curiosamente, no siempre estuvo aquí. Durante siglos, esta cruz marcó el cruce de las concurridas calles Sierpes y Rioja. Imagina el contraste: del bullicio comercial del centro a la paz absoluta de este barrio.

Fue en 1921, con motivo de las reformas para la Exposición Iberoamericana, cuando se decidió trasladarla a este lugar para coronar la plaza. Si te acercas un poco más, podrás apreciar la increíble maestría de los forjadores de la época. No es solo hierro; es encaje metálico.

Fíjate en los cuatro faroles que la custodian y en las intrincadas figuras de ángeles que parecen brotar del metal. En las esquinas de la base, verás las figuras de los evangelistas, observando el paso de los siglos. Este lugar es el alma de la antigua Judería de Sevilla.

Al caminar por los callejones estrechos que desembocan aquí, como la calle Santa Teresa, se siente esa mezcla de misterio y belleza que solo el Barrio de Santa Cruz posee. Te invito a que te sientes un momento en uno de los bancos, rodeado de los naranjos, y disfrutes del juego de sombras que la cruz proyecta sobre las fachadas blancas. Has llegado al corazón de Sevilla, donde la piedra, el hierro y el recuerdo de los maestros se funden en un solo abrazo.

Disfruta del silencio, porque en esta plaza, el silencio también cuenta una historia.

This story in other languages