The story of Plaza de Armas del Cusco (antigua Huacaypata), Cusco · 3 min · Español

El Corazón del Mundo: La Plaza de Armas del Cusco y su Legado Infinito

A narrated story about Plaza de Armas del Cusco (antigua Huacaypata), Cusco — press play, or read it below.

Avsha narrates a story about wherever you are — any street, in your language. Free to start, no account.

The story

Bienvenidos al lugar donde el tiempo parece haberse detenido para observar la historia. Te encuentras en el centro exacto de la cosmografía andina, el ombligo del mundo. Lo que hoy ves como una elegante plaza de estilo hispano, con sus arquerías y balcones de madera tallada, fue en tiempos de los Incas la mítica Huacaypata.

Imagina por un momento que el suelo que pisas no es cemento ni piedra moderna. Hace quinientos años, este espacio era mucho más grande y estaba cubierto por una fina capa de arena traída desde las costas del Pacífico, como un tributo al océano. Aquí se celebraba el Inti Raymi y se rendía culto a las momias de los soberanos incas, que eran sacadas en procesión bajo el sol de los Andes.

El nombre Huacaypata tiene dos interpretaciones que conviven en el aire: para algunos es el "Lugar del Llanto", y para otros, el "Lugar del Regocijo". Ambas emociones han empapado estas piedras a lo largo de los siglos. Gira tu mirada hacia la imponente Catedral del Cusco.

Su construcción tardó casi cien años y, si te fijas bien en la base de sus muros, notarás que las piedras rojizas fueron extraídas de la fortaleza de Sacsayhuamán. Es el símbolo máximo del sincretismo: un templo cristiano levantado literalmente sobre los cimientos del Palacio del Inca Wiracocha. A su derecha, compitiendo en belleza y detalle, se alza la Iglesia de la Compañía de Jesús.

Cuenta la leyenda que los jesuitas querían que su templo fuera el más espléndido de la ciudad, provocando una rivalidad tan grande con el obispado que el conflicto tuvo que ser resuelto por el mismísimo Papa en Roma. Aunque la orden llegó tarde para detener la obra, nos dejaron una de las fachadas barrocas más hermosas de América. Pero esta plaza también ha sido testigo de la resistencia y el sacrificio.

Fue en este mismo cuadrante donde, en 1781, la historia de Sudamérica cambió para siempre con la ejecución de Túpac Amaru II, el líder indígena que desafió al imperio español. El viento que corre entre los portales parece susurrar aún su nombre. Hoy, mientras caminas bajo los portales de panecillo o de harinas, rodeado por el bullicio de viajeros y locales, fíjate en el contraste de las piedras.

Mira cómo los muros incas, perfectos y sismos-resistentes, sostienen las estructuras coloniales. Esa es la esencia del Cusco: una ciudad que no borró su pasado, sino que lo integró. Disfruta del aroma a café que sale de los balcones superiores, observa el movimiento eterno frente a la fuente central y siente la energía de un lugar que, a pesar de los siglos, sigue siendo el corazón palpitante de los Andes.

Estás en la Plaza de Armas, el escenario donde la piedra se hizo leyenda.

This story in other languages