The story of On the eastern edge of the center near · 3 min · Español

El Esplendor de Oro en el Corazón de Oaxaca

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The story

Bienvenidos a este recorrido por una de las ciudades más fascinantes de México. Estamos aquí, en la calle de División Oriente 129, en los límites del centro histórico de Oaxaca. Si te detienes un momento y cierras los ojos, podrás sentir el alma de esta ciudad: el aroma del chocolate recién molido, el susurro del viento entre los árboles y la calidez del sol golpeando las fachadas de cantera verde.

Esta piedra, única en la región, es la que le otorga a Oaxaca ese tono esmeralda tan característico cuando la luz de la tarde comienza a declinar. Desde este punto, caminaremos hacia el este, adentrándonos en el corazón vibrante de la ciudad hasta encontrarnos con la joya de la corona: el Templo de Santo Domingo de Guzmán. A medida que avanzamos por estas calles empedradas, nota cómo el pasado colonial y la cultura zapoteca conviven en cada esquina.

Este barrio ha sido testigo de siglos de transformaciones, desde los tiempos de los frailes dominicos hasta la efervescencia cultural que hoy define a Oaxaca. Al llegar frente a la imponente fachada de Santo Domingo, te sentirás pequeño ante su grandeza barroca. Pero lo verdaderamente asombroso ocurre cuando cruzas el umbral y entras al templo.

Al elevar la mirada, la respiración se detiene. Estás bajo una bóveda que parece sacada de un sueño celestial. No es simplemente un techo; es una obra maestra donde el estuco dorado gotea desde las alturas, creando una textura que parece líquida bajo la suave luz de las velas y las ventanas laterales.

Fíjate bien en el detalle que mencionábamos al inicio: el espectacular árbol genealógico que adorna el sotocoro. Se trata del Árbol de Jesé, una representación escultórica de la ascendencia de la Virgen María. Las ramas se entrelazan con figuras delicadamente talladas y bañadas en oro, subiendo por las paredes y el techo como si la fe misma fuera una planta trepadora que busca la luz.

Es una de las expresiones más puras del barroco novohispano, donde no quedó un solo espacio sin decorar, un fenómeno conocido como horror vacui o miedo al vacío. Este templo no solo es un lugar de culto, sino un símbolo de resistencia. Ha sobrevivido a terremotos y periodos de abandono, sirviendo incluso como cuartel militar en tiempos de guerra, antes de ser restaurado a su gloria actual.

Mientras caminas de regreso hacia División Oriente, deja que la imagen de ese oro refulgente te acompañe. Oaxaca es una ciudad que brilla desde adentro, y ese brillo se queda contigo mucho después de que hayas dejado atrás sus muros de cantera. Disfruta del resto de tu paseo por estas calles que son, en sí mismas, un museo vivo.

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