The story of Los alebrijes · 3 min · Español

Los alebrijes — criaturas nacidas del delirio febril de un hombre

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The story

Bienvenidos al corazón latente de Oaxaca. Mientras caminan sobre las baldosas de cantera verde del Andador Turístico Macedonio Alcalá, dejen que sus ojos se pierdan en el despliegue de colores que asoman por los ventanales de las galerías. Estamos en una de las calles más bellas del mundo, uniendo el Zócalo con el imponente Templo de Santo Domingo de Guzmán.

Pero hoy, más allá de la arquitectura colonial, vamos a invocar a unos seres que no pertenecen a este mundo, aunque se han convertido en el alma de este estado: los alebrijes. La historia de estas criaturas no comenzó en un taller artesanal, sino en la penumbra de una habitación en la Ciudad de México, allá por 1936. Pedro Linares López, un humilde cartonero, cayó presa de una enfermedad que lo sumergió en un delirio febril.

En sus sueños más profundos, se vio caminando por un bosque extraño y silencioso donde, de pronto, la naturaleza se volvió caótica. Los árboles, las rocas y las nubes se transformaron en animales imposibles: burros con alas de mariposa, gallos con cuernos de toro, leones con cabezas de águila. Todos gritaban una sola palabra que no existía en ningún idioma: ¡Alebrijes!

Al despertar, Linares dio vida a esas visiones usando papel maché. Sin embargo, fue aquí, en los valles centrales de Oaxaca, donde la pesadilla se transformó en una tradición sagrada. Al pasar por las tiendas de este andador, notarán que aquí los alebrijes no son de papel, sino de madera de copal, un árbol que para los antiguos zapotecas tenía propiedades mágicas.

Artesanos de pueblos cercanos como San Martín Tilcajete y San Antonio Arrazola tomaron el concepto de Linares y lo fusionaron con su propia cosmovisión. Para un oaxaqueño, estas figuras representan también a los nahuales, seres mitológicos que tienen la capacidad de transformarse en animales. Miren con atención los detalles de las piezas que ven en las vitrinas: cada punto, cada greca y cada patrón geométrico cuenta una historia sobre el linaje, la protección y el ciclo de la vida.

A medida que se acercan a la plazuela de Santo Domingo, imaginen a los maestros talladores seleccionando la madera, esperando que la forma natural de la rama les dicte qué criatura vive dentro de ella. Lo que nació del delirio de un hombre moribundo es hoy el embajador más vibrante de México ante el mundo. Disfruten el camino, dejen que la cantera verde los guíe y mantengan los ojos abiertos; en Oaxaca, lo fantástico siempre está a la vuelta de la esquina.

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