The story
Te encuentras frente al número 99 de la avenida Álvaro Obregón, en el epicentro vibrante de la Colonia Roma Norte. Detente un momento y levanta la vista. Lo que tienes ante ti es mucho más que un edificio de cantera; es una cápsula del tiempo que nos transporta a los últimos suspiros del Porfiriato, una época a principios del siglo veinte donde la aristocracia mexicana soñaba con convertir esta ciudad en una extensión de París.
Esta majestuosa mansión fue proyectada en 1911 por el arquitecto y empresario Lewis Lamm. Es curioso pensar que, aunque Lamm puso todo su empeño en los detalles eclécticos, los techos altos y la elegancia de su fachada, él y su familia nunca llegaron a habitarla. El destino tenía otros planes.
Con el estallido de la Revolución Mexicana, la propiedad fue arrendada a los Hermanos Maristas para convertirse en una escuela, y más tarde, tras décadas de transformación, renació en 1994 como el Centro de Cultura Casa Lamm que hoy conocemos. Observa detenidamente la fachada. Nota la sobriedad de sus líneas y la riqueza de sus marcos de piedra.
Imagina los carruajes y los primeros automóviles Ford Modelo T circulando por esta misma avenida, que en aquel entonces se llamaba Avenida Jalisco. En esa época, vivir aquí era el máximo símbolo de estatus, lejos del bullicio del centro histórico. La Colonia Roma era el refugio de la modernidad.
Al cruzar el umbral, el ruido del tráfico de Álvaro Obregón parece desvanecerse. Te recibe un patio interior que hoy alberga uno de los restaurantes más icónicos de la zona, el Nueve Nueve, donde el murmullo de las fuentes y el verde de las plantas crean un oasis de serenidad. Pero no te quedes solo en la superficie.
Te invito a explorar sus pasillos. Casa Lamm es hoy un faro de las artes visuales y la literatura. Su biblioteca de arte es una de las más completas y bellas de la ciudad, un lugar donde el aroma a papel viejo se mezcla con la luz que se filtra por los grandes ventanales.
Si caminas hacia las salas de exhibición, podrías encontrarte con obras de pintores contemporáneos o exposiciones de fotografía que desafían la mirada. Este edificio ha sabido envejecer con dignidad, transformando sus antiguas habitaciones familiares en aulas y galerías. Antes de seguir tu camino por la Roma, tómate un minuto para sentir la energía de este lugar.
Casa Lamm no es solo un monumento al pasado, es el testimonio de cómo la cultura puede rescatar y dar nueva vida a la historia. Disfruta del aire bohemio que flota en el ambiente y deja que la elegancia de sus muros te acompañe en tu recorrido.