The story of Calle Feria y el mercadillo 'El Jueves', Sevilla · 3 min · Español

Calle Feria y el mercadillo El Jueves: El corazón palpitante de Sevilla

A narrated story about Calle Feria y el mercadillo 'El Jueves', Sevilla — press play, or read it below.

Avsha narrates a story about wherever you are — any street, in your language. Free to start, no account.

The story

Bienvenidos a la calle Feria. Si escuchas un murmullo constante, el tintineo de metales chocando y el ir y venir de pasos sobre el pavimento, es que has llegado en el momento preciso. Estamos en una de las arterias más antiguas y con más alma de Sevilla, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y acelerado a la vez.

Cada jueves, desde hace más de setecientos años, esta calle se transforma. El mercadillo de El Jueves no es solo un rastro; es el mercado más antiguo de la ciudad y, posiblemente, de toda Europa. Se dice que sus puestos ya estaban aquí cuando el rey Fernando III entró en la ciudad en el siglo trece.

Mientras caminas, fíjate en lo que hay desplegado sobre las mantas y las mesas improvisadas. No busques ropa de marca ni objetos modernos de serie; aquí lo que brilla es la nostalgia. Verás cámaras fotográficas de fuelle, cuadros religiosos con marcos desconchados, libros amarillentos que guardan secretos de otros siglos y llaves de hierro que ya no abren ninguna puerta conocida.

Es un paraíso para los coleccionistas y para aquellos que disfrutan perdiéndose en los restos del pasado. A medida que avanzamos, levanta la vista. A un lado se alza la imponente Iglesia de Omnium Sanctorum, una de las joyas del mudéjar sevillano.

Su torre, que recuerda a la Giralda, ha sido testigo de incendios y revueltas, pero sigue ahí, vigilando el bullicio del mercado. Justo al lado, verás el Mercado de Abastos de la calle Feria. Te recomiendo asomarte un momento.

El contraste es fascinante: fuera, el polvo de las antigüedades; dentro, el frescor del pescado, el olor a especias y el colorido de las frutas locales. Es el lugar perfecto para ver cómo viven realmente los sevillanos del barrio de la Macarena. No muy lejos, escondido tras los puestos, se encuentra el Palacio de los Marqueses de la Algaba.

Es un centro cultural que parece un oasis de paz frente a la energía de la calle. Su entrada gótico-mudéjar es espectacular y nos recuerda que esta calle siempre fue un lugar de importancia, donde la nobleza y el pueblo llano se mezclaban. La calle Feria no se entiende sin su gente.

Aquí los tratos aún se cierran con un apretón de manos y un regateo amistoso. Cuando termines de curiosear entre los trastos viejos, haz como los locales: busca una de las tabernas cercanas, pide una caña bien fría o un vino de la tierra y disfruta de una tapa de pescaíto frito o garbanzos con espinacas. Deja que la esencia de este lugar te envuelva.

Has recorrido siglos de historia en apenas unos metros, y ese es, precisamente, el regalo de la calle Feria. Disfruta del paseo.

This story in other languages