The story of Monte Urgull y la estatua del Sagrado Corazón, · 3 min · Español

Monte Urgull: El Guardián de Piedra y Corazón de San Sebastián

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The story

Bienvenidos a uno de los rincones con más alma de San Sebastián. Soy Avsha, y hoy vamos a recorrer juntos los senderos de Monte Urgull, un lugar donde la naturaleza, la historia militar y la fe se entrelazan sobre el mar Cantábrico. Mientras comenzamos a subir por cualquiera de sus caminos serpenteantes, dejen que el bullicio de la Parte Vieja se desvanezca.

Aquí, el aire cambia; se vuelve más fresco, cargado de salitre y del aroma de la vegetación densa que nos rodea. Urgull no es solo una colina; es el testigo silencioso de ocho siglos de resistencia. En el siglo doce, Sancho el Sabio decidió que este peñasco sería la defensa natural de la ciudad, y desde entonces, estas laderas han visto asedios, batallas y reconstrucciones.

Si miran a su alrededor, verán los restos de antiguas murallas y baluartes. Uno de los puntos más evocadores que encontraremos en el camino es el Cementerio de los Ingleses. Es un lugar pequeño, cubierto de musgo y envuelto en una atmósfera melancólica.

Aquí descansan soldados británicos que cayeron durante la Primera Guerra Carlista en el siglo diecinueve. La leyenda local dice que el lugar se eligió porque, desde aquí, los soldados siempre podrían mirar hacia el mar que los llevaría de vuelta a casa. A medida que ganamos altura, llegamos a la cima, donde se alza imponente el Castillo de la Mota.

Este fuerte ha sido el corazón defensivo de San Sebastián durante centurias. Pero lo que hoy atrae todas las miradas no es un cañón, sino la monumental estatua del Sagrado Corazón. Inaugurada en 1950 y obra del escultor Federico Coullaut-Valera, esta figura de doce metros de altura descansa sobre una base que alberga una pequeña capilla.

Desde abajo, en la ciudad, parece un faro espiritual; desde aquí arriba, su escala es sobrecogedora. Deténganse un momento junto a la base de la estatua. Respiren hondo.

A sus pies se despliega la bahía de La Concha en toda su magnitud, con la isla de Santa Clara emergiendo como una joya en medio del azul y el monte Igueldo vigilando al otro extremo. Es, sin duda, una de las panorámicas más bellas de Europa. En este punto, uno entiende por qué Urgull es el pulmón y el guardián de San Sebastián.

Mientras inician el descenso, fíjense en la Batería de las Damas, donde antiguamente las mujeres de la ciudad subían para ver llegar los barcos de pesca. Cada piedra aquí tiene una historia que contar. Disfruten del paseo de bajada, dejando que la silueta del Sagrado Corazón cuide sus pasos mientras regresan al corazón vibrante de la ciudad.

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