The story of Las Casas Gemelas · 3 min · Español

Las Casas Gemelas: El Espejo de la Belleza en el Paseo de Montejo

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Bienvenidos a una de las paradas más emblemáticas de la ciudad blanca. Soy Avsha, y hoy vamos a detenernos frente a los números 495 y 493 del Paseo de Montejo. Si miran con atención, verán ante ustedes dos joyas arquitectónicas que parecen reflejarse la una en la otra, conocidas cariñosamente por todos los meridanos como Las Casas Gemelas.

Cierren los ojos por un segundo e imaginen la Mérida de principios del siglo veinte. En aquel entonces, Yucatán era una de las regiones más ricas del mundo gracias al henequén, el famoso oro verde. Esta fibra vegetal permitió que las familias de la casta divina construyeran palacios que nada tenían que envidiarle a los de las avenidas parisinas.

De hecho, estas dos casas son el ejemplo más puro de esa influencia francesa. La historia cuenta que los hermanos Ernesto y Camilo Cámara querían algo verdaderamente excepcional. En lugar de contratar a un arquitecto local, mandaron traer los planos directamente de Francia.

Los diseños fueron obra de Gustave Umbdenstock, el mismo arquitecto que trabajó para el gobierno francés, y la construcción fue supervisada por Manuel Cantón, quien también nos dio el Palacio Cantón que verán unos metros más adelante. Aunque a primera vista parecen idénticas, si afinan la mirada notarán sutiles diferencias en sus detalles. Están construidas con un estilo neoclásico francés o Beaux-Arts, con esas mansardas oscuras que coronan los techos y las balaustradas de hierro forjado que parecen encaje de metal.

Durante décadas, estas casas fueron residencias privadas, cerradas al público y rodeadas de un halo de misterio. Sin embargo, hoy tenemos la fortuna de que la casa número 495 ha abierto sus puertas como museo. Al entrar, uno se siente transportado a la Belle Époque.

Los interiores conservan los muebles originales traídos de Europa, los pisos de mármol de Carrara, y las enormes lámparas de cristal de Baccarat que solían iluminar los bailes de gala de la alta sociedad yucateca. Se dice que incluso la realeza ha pasado por estos pasillos, incluyendo a los reyes de España. Mientras observan las fachadas de piedra clara, traten de escuchar el eco de las calesas, los carruajes tirados por caballos que aún hoy pasan por aquí, recordándonos que en este punto exacto del Paseo de Montejo, el tiempo parece haberse detenido por voluntad propia.

Las Casas Gemelas no son solo edificios; son el testimonio de una era de opulencia, un puente entre Europa y el Mayab, y un recordatorio de que la belleza, cuando se construye con pasión, es capaz de resistir el paso de los siglos. Disfruten de la vista y, cuando estén listos, sigamos descubriendo los secretos que estas piedras tienen para contarnos.

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