The story
Bienvenidos al corazón vibrante y nostálgico de Puebla. Te encuentras exactamente en la intersección de la calle 6 Sur y la 5 Oriente, un rincón que parece haberse detenido en el tiempo para preservar la esencia colonial de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. Estás frente al emblemático Callejón de los Sapos, el lugar más fotografiado, colorido y curioso de todo el centro histórico.
Al mirar a tu alrededor, lo primero que atrapará tu atención es la explosión de colores en las fachadas: amarillos intensos, azules profundos y rojos coloniales que contrastan con los balcones de hierro forjado y los marcos de piedra blanca. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué este lugar tan elegante lleva el nombre de un animal tan humilde como el sapo? Para entenderlo, debemos retroceder varios siglos.
En la época colonial, esta zona se encontraba muy cerca de la ribera del río San Francisco, que hoy corre oculto bajo el Boulevard 5 de Mayo. Durante la temporada de lluvias, el río se desbordaba con frecuencia, inundando este callejón y creando pozas de agua estancada. Estas charcas se convirtieron en el hogar perfecto para miles de sapos que, con su incesante croar, daban la bienvenida a los viajeros que entraban a la ciudad.
En el siglo diecisiete, se instalaron aquí varios molinos de agua y talleres que aprovechaban la corriente, pero la presencia de los anfibios era tan dominante que los poblanos simplemente comenzaron a llamarlo el Callejón de los Sapos. Si caminas hacia el centro de la plazuela, verás una pequeña fuente circular coronada por la escultura de un sapo de piedra, un tributo simpático a los antiguos habitantes del lugar. Hoy, sin embargo, el sonido del agua y el croar han sido reemplazados por el murmullo de los coleccionistas y el regateo.
El Callejón de los Sapos es famoso en todo México por ser el centro neurálgico de las antigüedades. Si tienes la suerte de visitarnos un sábado o domingo, verás cómo el callejón se transforma en un tianguis rebosante de tesoros. Desde cámaras fotográficas de principios de siglo y monedas antiguas hasta muebles de madera tallada, libros amarillentos y juguetes de hojalata que cuentan la historia de la infancia mexicana.
Incluso entre semana, las tiendas que flanquean la calle ofrecen una mirada fascinante al pasado, donde cada objeto parece tener un alma propia esperando ser descubierta. Mientras recorres este empedrado, deja que tu vista se pierda en los detalles de las cornisas y respira el aire cargado de historia y café recién molido. El Callejón de los Sapos no es solo un lugar para comprar objetos; es un espacio donde la identidad de Puebla se siente viva, entre sus leyendas de inundaciones y su presente lleno de arte y cultura.
Disfruta tu caminata y deja que la magia de este rincón te transporte a una época de carruajes, linternas de aceite y tesoros escondidos.