The story of A restored 19th-century house in the Santa Lucía · 3 min · Español

El Eco de los Hilos en Santa Lucía

A narrated story about A restored 19th-century house in the Santa Lucía — press play, or read it below.

Avsha narrates a story about wherever you are — any street, in your language. Free to start, no account.

The story

Bienvenidos al corazón latiente de la Ciudad Blanca. Soy Avsha, y hoy los guiaré a través de una de las joyas más cautivadoras del barrio de Santa Lucía, aquí en Mérida. Si se detienen un momento y cierran los ojos, casi pueden escuchar el eco de las risas y el sutil golpeteo de la madera sobre el escenario.

Estamos frente a una magnífica casona del siglo diecinueve, una estructura que ha visto pasar la era del oro verde, el henequén, y que hoy se alza restaurada, guardando entre sus muros un secreto que le da nombre y alma: la antigua Casa de las Marionetas. Caminen conmigo unos pasos hacia el Parque de Santa Lucía, que tenemos aquí a la vuelta. Este parque, con sus arcos icónicos y su iglesia de fachada austera, ha sido desde el siglo diecisiete un punto de encuentro para viajeros y locales.

Es famoso por sus serenatas de los jueves, donde la trova yucateca llena el aire. Pero esta casa que contemplamos tiene una melodía propia. En una época antes del cine y la televisión, este lugar no era solo una residencia de techos altos y vigas de madera de zapote; era un portal a la fantasía.

Aquí funcionó un teatro de marionetas que deleitaba a la sociedad meridana con historias contadas a través de hilos y figuras talladas a mano. Al observar su fachada, noten la elegancia de la restauración. Se han respetado los pisos de pasta originales, esos mosaicos coloridos que parecen alfombras de piedra, y los muros de mampostería que mantienen el interior fresco a pesar del sol implacable de Yucatán.

El patio central, típico de la arquitectura colonial y decimonónica, servía como el pulmón de la casa, permitiendo que la brisa circulara entre los helechos y las palmas. Imaginen a los titiriteros en este mismo patio, preparando sus personajes bajo la luz de las lámparas de aceite, mientras los niños de la zona se asomaban curiosos por los grandes ventanales de hierro forjado. Hoy, Santa Lucía es un centro gastronómico y cultural vibrante, rodeado de hoteles boutique y galerías de arte, pero edificios como este nos recuerdan que la identidad de Mérida se construye sobre capas de creatividad.

Al pasar junto a ella, fíjense en el detalle de las molduras y la altura de sus puertas, diseñadas para dejar entrar la luz y la historia por igual. Esta casa no es solo un monumento al pasado, es un testimonio de cómo el arte de contar historias —ya sea a través de hilos o de una cuidadosa restauración— sobrevive al paso del tiempo. Disfruten su caminata, respiren el aroma a jazmín y tierra húmeda, y déjense envolver por la magia de este rincón donde los hilos de la memoria aún parecen moverse con el viento.

This story in other languages